Algunos seres humanos de la prehistoria eran nómadas y no podían estar en un solo lugar ya que siempre estaban en busca de alimento y objetos que no ese encuentran en ese sitio.

En la actualidad de le conoce como migración y no cambia mucho en cuanto a los principios de los nómadas prehispánicos, la única diferencia es que en la actualidad los emigrantes cambian de estado o país de origen para asentarse en un nuevo lugar para poder vivir cómodamente, esto tiene sus beneficios como sus consecuencias ya que en la actualidad puede afectar de diferentes formas como los ambitos:
Económico
Social
Cultural
Efectos en el desarrollo económico social y cultural
Los flujos migratorios producen, tal como afirmábamos al comienzo, una serie de consecuencias relacionadas con el país de origen y con el país receptor. En el país de origen se podría disminuir el conflicto social y político cuando un porcentaje importante de la población productiva decide emigrar. Disminuirían así los niveles de desocupación y de descontento, ya que se crearían posibilidades aparentes, producto de este movimiento de personas hacia otras regiones. La mano de obra que se queda puede tener una mayor posibilidad de ingreso al mercado de trabajo, porque ha disminuido la competencia. Esta última perspectiva, denominada válvula de escape, ha sido aceptada por algunos marcos interpretativos que consideran la emigración de recursos humanos, y sobre todo los calificados, como proceso de circulación de capital humano, lo cual permite una asignación más eficiente de recursos en el ámbito mundial.
Por el contrario, otra visión sobre el tema es aquélla que plantea que con la pérdida poblacional surge una disminución de las posibilidades de consumo en economías cuyo potencial de desarrollo se basa, parcialmente, en la activación de su mercado interno.
Una tercera postura plantea que, con la emigración puede aumentar la capacidad de consumo de aquéllos que se quedan y tienen un grado de parentesco con quien se fue; siempre y cuando el emigrante se haya integrado a la sociedad receptora, de manera que esté en condiciones de enviar a su familia una parte del dinero excedente que genere en el país receptor.
Para ello se condiciona a los sujetos de modo que tomen una decisión que, en general, nunca terminan de procesar totalmente. En realidad, dicha decisión viene siendo el resultado del mensaje introyectado, generador del consenso rutinario. Éste conduce a un conjunto de personas a emigrar, como una salida a las limitaciones impuestas en el país de origen.
El imaginario sociocultural así constituido los determina, construyendo las fantasías sustentadas en ciertos valores que subsumen a la población en interpretaciones falsas de la realidad. Expresándose a partir de la frustración de la realización o desarrollo personal y la imposibilidad de una movilidad social ascendente, una buena calidad de vida, o tan siquiera expectativas reales para lograrlo. Su decisión estará determinada no sólo por una insatisfacción básica con respecto a lo que su país de origen le ofrece, sino también por las oportunidades imaginarias que surgen de la estructura del mercado de trabajo y el marco cultural y social general del país al cual se dirige.
Por estas razones, su decisión estará orientada a una emigración más definitiva que circunstancial, lo cual se fortalece cuando el traslado se realiza a países donde el migrante supone que puede asimilarse con su familia, en condiciones laborales y sociales más ventajosas que en su país de origen.
En el siguiente vídeo se dará una explicación mas detallada, concreta y breve sobre sobre este fenómeno social


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